Las consecuencias de las elecciones griegas son muy diferentes a las que pronostican los grandes medios

Si echáis un vistazo a las portadas de los periódicos de hoy, encontraréis titulares del estilo: “Los partidarios del rescate ganan las elecciones en Grecia” o “Los partidos proeuro logran la mayoría en el Parlamento griego”. En las columnas de opinión, los resultados de las elecciones se están vendiendo como el fracaso del SYRIZA, el partido de izquierda que proponía una renegociación profunda de los acuerdos de austeridad.

Los conservadores de Nueva Democracia obtuvieron 129 diputados, los socialistas del PASOK 33 y SYRIZA 71. Juntos, Nueva Democracia y PASOK suman 162 diputados, por encima de los 150 necesarios para la mayoría absoluta.

Según estos números, los titulares son correctos. Pero observando la situación griega con detalle, yo creo que las consecuencias de las elecciones serán bien diferentes a las que los medios pronostican.

Permitidme explicarlo:

A las 9 de la noche de ayer, Venizelos, el líder del PASOK, anunció que sólo aceptaría formar parte de un gobierno con Nueva Democracia si SYRIZA está también incluida en la coalición. Venizelos se estaba tirando un farol: él sabe que no tiene más remedio que entrar al gobierno y que SYRIZA no va a aceptar.

Lo interesante es preguntarse por qué Venizelos se lanzó con esas declaraciones.

Durante los próximos meses, SYRIZA va a tener muchísima visibilidad al convertirse en el principal partido de la oposición. En ese periodo, la economía griega va a seguir decreciendo y las medidas de austeridad continuarán provocando un sufrimiento humano terrible en la población griega. Si SYRIZA no comete errores de bulto y controla las luchas internas, su popularidad seguirá en aumento. Mientras, el nuevo ejecutivo acabará arrollado por la crisis (como lo han sido todos los gobiernos de los países en problemas). Venizelos lo sabe y por eso está acojonado de entrar a la coalición de gobierno.

Nueva Democracia ha basado la campaña en “políticas de crecimiento”: bonitas promesas para una campaña electoral pero imposibles realidades en la situación actual.

En el voto de ayer también pesó el miedo infundido por la UE y el FMI. En las últimas semanas lanzaron mensajes varios sobre “la salida de Grecia del euro si el gobierno elegido no cumplía con la austeridad”. Llegará el momento en el que los griegos comiencen a preguntarse: ¿qué precio social estamos dispuestos a pagar por mantenernos en el euro? En ese momento, la UE y el FMI perderán su poder de influencia.

En unos pocos meses los partidos tradicionales se habrán ahogado ellos solos y las elecciones de ayer serán vistas como un gran triunfo de SYRIZA.